Todavía recuerdo las mermeladas que preparaba mi abuela aquellas tardes de tormenta de verano. Cierro los ojos y casi las saboreo… y cuando la vecina venía a traernos un par de frascos de conserva de tomate que ella misma había preparado con las hortalizas que le habían traído del pueblo.
Saberes tradicionales que se van perdiendo en la vorágine de la vida actual. No hay tiempo, es muy trabajoso, no es necesario… y sin embargo pasamos largas horas frente al televisor, o a veces no sabemos en que ocupar nuestro tiempo libre.
Fabricar nuestras propias conservas, mermeladas, incluso un queso o nuestro licor preferido, puede reportarnos entretenimiento, diversión, relación familiar y además ayudar a la economía del hogar.
Aprenderemos un conocimiento ancestral que podremos también transmitir a nuestros hijos.
El taller está impartido por:
JUANA CEREZO,
ANTONIO SÁNCHEZ Y CARMEN HERNÁNDEZ
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